En el episodio en el que Homer ejerce de crítico de cocina y le piden que redacte una crítica de 500 palabras de un restaurante, redacta un artículo en el que repite una y otra vez odio a Flanders, cuando lo entrega lo toman por imbecil y dice que era una broma, cuando llega a casa se lava compulsivamente diciendo que se siente sucio.
Despues del partido de hoy he decidido me merezco el suave tacto de un estropajo de aluminio sobre mi piel para erradicar la suciedad del partido que he jugado hoy, he descendido a los infiernos del otro padel, cual Marlon Brando gordo y calvo pidiendole a Coppola que le grabe entre sombras en el final de Apocalipsys Now (Gran película a a la que le sobra todo el metraje desde que aparece el general Kurtz)
La cosa empezo bien tomando la playa para hacer surf, con Robert Duval poniendo a Wagner a todo trapo para acojonar a los Charlies, (Wagner lo mismo vale para invadir Polonia que para adentrarse en Camboya), pero las contraindicaciones del Napalm acabaron haciendo efecto sobre mi juego y todo se vino abajo con un intento de mate efetuado con el dedo gordo, de ahí todo cuesta abajo y sin frenos.

He desplegado todo mi repertorio, el saque mangagantón, el mate mosquito, voleas con el canto, el mate de los ojos ensangrentados como los zombies de 28 días despues, el lastre de la pareja
Menos mal que pongo la pista, y bolas nuevas, porque si no mis compañeros me harían el más terrible de los vacíos a la hora de jugar.
El descenso a los infiernos del otro padel se ha completado con un postpadel con un menú digno de reyes: cervezas, tortilla de patatas, hamburguesas:
Se que no me merezco tan opipara cena postotropadel así que os dejo por hoy que me espera un estropajo y una botella de lejía a ver si me purgo un poco.
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